19.12.07

problemas de arranque

No nos engañemos, es culpa nuestra por tocar seguramente algo que no deberíamos, pero a veces pasa.


Cuando al arrancar da problemas arrancar diciendo que no tiene permisos de escritura en algún directorio a causa de un archivo llamado ksmserver, se procede así:

Se arranca en modo a prueba de fallos y saldrá una consola, ahí ponemos startx, (Se arrancará el sistema como root, lo más parecido a Dios del ordenador) y desde el konqueror cambiamos los permisos del directorio que nos dice (Ya sabes, botón derecho y en propiedades, permisos).

El archivo ksmserver se reconfigurará solo.

Y otra vez nos fijamos mejor

Seguimos instalando (Y sus problemas correspondientes)


Para cambiar permisos de un archivo (Por ejemplo para ejecutar pando)

sudo chmod +x nombre de archivo

Ponemos la contraseña y listo

Instalar un paquete deb


Para instalar un programa que nos hemos bajado con la extensión deb, lo normal es que haciendo click sobre él, el programa GDebi Package Install lo instale automáticamente, pero si no lo hace o queremos ser tan puristas como le gustaría al ínclito Resola:

sudo dpkg -i nombre del fichero deb

Nos pedirá el password y a correr

4.12.07

Arranque GRUB


Cuando instalamos el linux, en cualquiera de sus versiones, al arrancar el ordenador nos aparece una pantalla como la que puedes ver aquí.

Si quieres cambiarla y hacerla algo más bonita puedes proceder como sigue:

Abrimos una terminal y hacemos:

cd ../..
cd boot/grub
cp menu.lst menu.viejo (Con esta instrucción estamos guardando el menú original "por si las moscas", manías del ínclito Juan Resola)
sudo openoffice menu.lst (En kubuntu no está de origen la aplicación gedit, que es parecido al bloc de notas de windows, aunque puedes montarlo con el adept manager cuando quieras, en cuyo caso la instrucción sería sudo gedit menu.lst)

Una vez que el editor de textos te muestre todo el fichero de arranque puedes hacer las siguientes cosas:

a) Si quieres que arranque por defecto con windows, verás que más o menos en la cuarta o quinta línea pone
default 0
lo que tienes que hacer es cambiar el 0 por un 4 (Es el lugar que ocupa windows en la lista contando la línea de otrossistemas operativos y teniendo en cuenta que empieza a numerar por 0)

b) Aumentar el tiempo que te deja el programa para elegir el arranque: Cuatro renglones por debajo del anterior viene:
timeout 10
Ese es el tiempo en segundos que espera GRUB para coger el arranque por defecto. Lo cambiamos por 15, 20, 30 o lo que queramos que espere.

c) Cambiar el color de la pantalla de arranque: Cuatro o cinco líneas debajo viene
# Pretty colours
# color cyan/blue white/blue
Así arrancamos en negro con letras blancas, si le quitamos la almohadilla de la línea que comienza con color, el menú se presentará con un bonito color azul (no he probado (aún) si funcionaría cambiando por ejemplo el blue por green, pero lo haré pronto, que me conozco)

d) Poner en la pantalla por ejemplo sólo kubuntu o a prueba de fallos o el maligno para windows:
Nos vamos hacia el final del documento y allí están las instrucciones de cada una de las líneas. Nos colocamos en cada caso donde pone title, borramos lo que hay y escribimos lo que nos dé la gana.

Con estas instrucciones queda más agradable el arranque. SUERTE.

Más opciones de instalación en Linux


Además que como lo hemos hecho en el paso anterior, la forma más "normal" de instalar programas en los linux basados en debian es (Se abre una terminal antes, claro):

apt-get install Nombre del programa

Si nos dice que no podemos por alguna razón, añadimos sudo (Lo ponemos a sudar, como diría nuestro entrañable Juan Resola), es decir

sudo apt-get install Nombre del programa

con eso le decimos que somos un usuario VIP, es decir, que somos un administrador del sistema. En ese momento, y a traición, el sistema nos pedirá la contraseña y, por hacerlo feliz,le daremos la de administrador. (Ni se te ocurra darle la del cajero automático)

Dicen los sabios que lo mejor es actualizar previamente los paquetes disponibles, cosa que conseguiremos con la instrucción:

sudo apt-get update

¡¡SUERTE!!

1.12.07

Cómo instalar en Linux


¿Cómo hago para instalar un programa en Linux?

Yo tengo actualmente instalada la distribución kubuntu 7.10, pero las instrucciones sirven para cualquier linux basado en debian (Como Guadalinex, ubuntu, etc)

¡Super sencillo!

Primero tienes que ir a la página de descarga del programa y descargarte el archivo .bin

Después abres una terminal y navegas hasta el directorio donde tienes descargado el archivo de instalación .bin por ejemplo;

cd /home/XXX/Escritorio

Estando en el directorio del archivo teclea:

sudo chmod +x nombre de archivo.bin


Y luego ejecutamos el instalador, escribiendo:

sudo ./nombre de archivo.bin


Y listo, ¡a disfrutar de tu programa!

Con el Google Earth, por ejemplo, va de maravilla

6.3.07

Cuarta parte de la historia

Te vas a la cocina y te sirves una generosa ración de whisky. No puedes seguir así y lo sabes perfectamente, te vas a volver loco o al menos eso empiezas a creer mientras se te escapan las lágrimas y el aire entre los dientes, desesperado. ¡Qué curioso! ¿te das cuenta de que cuando necesitas llorar mucho en realidad lo que estás necesitando es una válvula de escape para que se escape el aire? Pues vaya cosa. Si te fijas bien, cuando no puedes aguantarte la risa inoportuna (Un entierro, una misa, una clase) es lo mismo, abres la boca y dejas que el aire se vaya. ¡Qué alivio! Adiós risa. Adiós llanto.
¿Y qué se supone que haces ahora?, ¿Juegas con el hielo a hundirlo y soltarlo? ¡Lo que hace el no querer, o no poder pensar! A mí me pasa lo mismo, cuando tengo que serenarme decidir algo importante: me dedico por entero, en cuerpo y alma y con verdadera afición, a los actos más banales, ¡qué sé yo!, a pasarme la punta de la lengua por el diente astillado, o a morderme alguna uña sabrosona con cierto asco no exento de ritmo, por ejemplo. Pero yo creo que todo el mundo hace lo mismo para aliviar las tensiones, porque cuando estamos solos con nosotros mismos todos somos un poco idiotas ¿verdad?
De pronto crees oír un ruido fuera y te pones en guardia, miras hacia el jardín pero desistes enseguida, ni siquiera das la luz del porche.Y ahora te voy a contar algo que no sabes, en realidad ni lo sospechas: si hubieras encendido la luz del porche en ese momento yo no estaría, créeme, hablando (o lo que sea que esté haciendo) contigo ahora. Si hubieras encendido esa luz habrías visto unos ojos verdes y vivos mirándote. En realidad te faltó muy poco para resolver el enigma. A lo que iba, aquella sombra estaba aliviadísima de que no lo hubieras hecho, me refiero a encender la luz. Esa noche se había arriesgado demasiado y te había faltado poquísimo para verla. ¿No la recuerdas? ¡Que sí, coño, créeme!, era otra vez Lola. No le había costado demasiado encontrarte, seguirte y colarse de nuevo en tu casa y en tu vida. Hay gente que no soporta el rechazo, deberías saberlo por experiencia, sí, tú mismo eres uno de esos que no lo soporta, pero al menos lo llevas con cierta dignidad, o eso crees.

28.11.05

La tercera parte de la historia triste

(Si no has leídos las partes anteriores, la primera puedes encontrarla en los archivos de octubre y la segunda en los de noviembre)

Capítulo 2
ÉL – TÚ MISMO

Otra noche más él – tú – te despiertas sudando como un pollo y muerto de miedo. Cuando logras controlar los latidos de tu corazón han pasado bastantes minutos, demasiados, y te levantas de un salto de la cama. Puedes sentir el cuerpo tibio de la chica que está a tu lado y estás tan asustado que por un momento no tienes conciencia de quién es la chica. ¡Desde luego que estás aterrado! pero, ¿hasta el punto de no reconocer la lenta respiración de tu novia, con la que vives desde hace varios meses, dormida?, ¡no me puedo creer que estés cagado hasta ese punto!, ¡malditas pesadillas!, juras no volver a cenar ni a beber por la noche, luego no sabes muy bien por qué estás rezando, pero lo haces con verdadera devoción.
Cuentas hasta diez al principio, luego hasta cien y cuando vas par cuatrocientos y pico y notas como la respiración vuelve a la normalidad te levantas de un salto, apartando de un tirón la ropa de la cama, y te vas tropezando con el sillón hasta el cuarto de baño.
Al encender la luz casi se te para el corazón de la impresión que te produce la imagen que ves en el espejo, estás sangrando ¡pobre! Además, tienes un moratón en el pecho que no habías visto antes. Con la cara de idiota que tienes en ese momento y sangrando te recuerdas a un”ecce homo” pero, ¿de qué herida estás sangrando? Cuando te lavas la boca puedes ver que te has mordido el interior del labio de abajo y te has hecho un profundo corte del que ahora empieza a dejar de manar sangre después de ponerte perdido ¡qué escandalosas son las heridas en los labios!, cuando te fijas atentamente deduces que esas huellas no pueden ser tuyas, los dientes son mucho más pequeños. Al principio piensas que ha sido Marta pero lo descartas enseguida cuando notas que las paletas que te mordieron están bastante separadas y no cuadra ni con los dientes de Marta ni con los tuyos.
Enseguida piensas que te has pasado de escuchar esos programas de parapsicología que echan cada la madrugada en la radio y asocias los dientes con un vampiro con enormes incisivos en lugar de colmillos. Luego, pronto, te das cuenta de lo estúpido de tu conclusión, decides que has sido tú mismo el que se mordió, o Marta, o…

16.11.05

Sigue la historia triste (o no)

Paseaste los ojos lo más rápido que pudiste – en realidad fue muy lento, te lo digo porque te vi hacerlo segundo a segundo - por la habitación y comprobaste que estabas sola en una gran sala, te quedaste como hipnotizada mirando un monitor atentamente, como si pudieras entenderlo – algo recordaste de aquel colgado que te daba clase de Matemáticas en el instituto – Dios, el instituto, ¿cómo te puedes acordar de algo tan lejano cuando tienes tanto en qué pensar? – Pues eso, (Seguro que ya se murió de viejo, me refiero al profesor) te hablaba de las series de Furier, o algo así, de que las constantes vitales de la gente daban gráficos de una de esas series en los monitores….pero apenas podías recordar nada más - ¡Qué tío más raro, ahora que lo dices!. Cuando por fin recabaste toda la información necesaria – es decir ninguna – estuviste en condiciones de afirmar sin ningún género de dudas que estabas muy sedada – llevabas años sin beber así que se podía descartar la borrachera – y que estabas conectada a un respirador, cosa que te dio el correspondiente pánico aunque increíblemente no te apetecía vomitar a pesar de tener un tubo metido hasta ni se sabe donde. Así que decidiste que todo era una mierda y apenas tardaste unos minutos en dormirte.
De pronto notaste como una mano te cogía tu mano derecha, la notaste tibia y agradable, te apretaba. ¡Pobre diablo, estabas tan asustada!. Vi como intentabas abrir los ojos – de hecho pudiste abrirlos durante un segundo, créeme – pero no pudiste ver nada y te dormiste de nuevo.
Y ahora es cuando Ella – Tú misma, pierdes el hilo de todo. En este momento ya no sabes si estás muerta, drogada, borracha o simplemente soñando. Y ahora precisamente es cuando yo, narrador compulsivo y sólo discretamente omnisciente, paso a contarte cómo te lo pasaste de bien en aquellas mini-vacaciones pagadas por gracia del maldito señor páncreas. Junto a ti oíste un rumor muy fuerte, como a estas alturas no podías abrir los ojos hiciste lo más lógico del mundo: gritar con todas tus fuerzas o intentarlo sin éxito al menos, pero con verdadera necesidad de decir que estabas aquí. Ya no oías el bip … bip … junto a tu cama, ni el ruido sordo del respirador, te sentías bien pero no podías moverte, ni siquiera recordabas cómo había que decirle al cerebro que le dijera al brazo, a la pierna o a la garganta que qué coño, que querías decir cosas, que allí estabas tú fuerte y rota ¿sabes ahora que estás fuerte?, ¿sabes a estas alturas quién coño eres?, ¿de verdad quieres hablar?, ¿a quién quieres hablarle si no te conoces ni a ti misma ni, por supuesto, a nadie?

¿SEGUIMOS CON LA HISTORIA O LA DEJAMOS DESCANSAR?